Vivienda del futuro
La vecina del tercero está abriendo el receptáculo especial para los residuos inorgánicos. Mientras tanto, el hombre del ático sube a tender la ropa junto a los paneles solares que calientan el agua sanitaria de todo el bloque. La presidenta de la comunidad prepara el orden del día de la reunión del próximo jueves. Quiere proponer un aumento de la superficie de paneles térmicos para que cubran el 100% de la demanda de agua caliente y calefacción de todos los vecinos.
Esta escena podría darse en cualquier comunidad de vecinos cuyo edificio haya sido construido o modificado después de 2006. Hace ya más de tres años que la Unión Europea lanzó una directiva que instaba a los países miembros a que tomaran las medidas que considerasen oportunas para mejorar la eficiencia energética de los edificios. España tenía hasta el 4 de enero de 2006 para trasponer la directiva. Sin embargo, ha habido que esperar hasta mediados de marzo para conocer qué medidas ha tomado el Gobierno para que la construcción sea más sostenible.
El nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE) entró en vigor el pasado 29 de marzo, pero su cumplimiento será voluntario durante los primeros 12 meses, exceptuando aquellas medidas que afecten al ahorro energético y a la seguridad contra incendios, que tendrán que aplicarse antes de octubre de 2006. El documento viene a unificar el desordenado conjunto de reglamentos -casi todos de los años 70- que regían los diferentes aspectos de la construcción.
Aunque la norma contempla medidas ambientales como la separación de residuos, la procedencia de la madera, el ahorro de agua o el aislamiento y la eficiencia energética del edificio, la novedad más llamativa quizá sea la obligación que el CTE impone a los constructores de instalar paneles solares térmicos que cubran de un 30% a un 70% de la demanda de agua caliente sanitaria de los bloques de viviendas. Las grandes superficies públicas, en cambio, deberán instalar una potencia mínima -que dependerá de los metros cuadrados, el uso del edificio y de la zona climática a la que pertenezca- de paneles solares fotovoltaicos para producir ellas mismos una parte de la energía eléctrica que consumen.
Además, la nueva norma recoge como obligatorios por primera vez algunos criterios de la arquitectura bioclimática. «La orientación, el aislamiento y todo lo que tenga que ver con el diseño arquitectónico y que mejore la eficiencia del edificio tendrán ahora un papel principal», asegura la responsable de la parte energética del CTE, Inés Díaz Regodón. Algunas empresas inmobiliarias ya habían apostado por los criterios sostenibles antes de la aprobación del nuevo CTE. «Desde 2004 incluimos aspectos eco-ecoeficientes a todos los niveles. Incluso plantamos árboles de hoja caduca en sur y oeste y siempre especies autóctonas», afirma Juan Carlos Moreno, director del Departamento de Calidad de Acciona Inmobiliaria.
Los edificios, tanto en su construcción como en su funcionamiento cotidiano, son responsables del 32% de las emisiones mundiales de CO2, según un reciente informe de Comisiones Obreras y el World Watch Institute. Por tanto, estas disposiciones del CTE tienen como objetivo facilitar el acercamiento de España al límite de emisión de gases de efecto invernadero firmado en el Protocolo de Kioto. Nuestro país es, junto con Canadá, el firmante industrializado más alejado de sus compromisos.
El nuevo código ha sido bien recibido por el Ministerio de Medio Ambiente y por diversos grupos ecologistas. Según el secretario general para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático, Arturo Gonzalo Aizpiri, la aplicación de criterios de eficiencia energética son necesarias «en un país como España donde se construyen más viviendas al año que en Francia, Alemania e Italia juntas, y donde, además, son más ineficientes».
El Ministerio de Industria tampoco ha hecho sus deberes ambientales a tiempo. La misma directiva europea referente a la eficiencia energética de los edificios obliga a esta cartera a redactar los reglamentos de certificación energética de las viviendas. Esta medida consiste en dotar a la nueva construcción de una acreditación que informe al comprador del consumo energético y de las emisiones de gases de efecto invernadero que produce la vivienda. Industria ha tenido tres años para adaptar la normativa europea y debería haber presentado los reglamentos antes del inicio de 2006, pero aún no lo ha hecho.
Una de las preguntas más frecuentes de los futuros compradores es cuánto van a aumentar las medidas de ahorro energético del nuevo CTE el precio final de la vivienda. La respuesta, según el estudio de impacto económico del Ministerio de Vivienda, es que alrededor de 15 euros por metro cuadrado para los bloques y de 25 para viviendas unifamiliares.
El aumento de precio podrá o no satisfacer a los consumidores, pero los datos de ahorro energético hablan por sí solos. Las exigencias energéticas del nuevo CTE supondrán para cada edificio un ahorro de entre un 30% y un 40% y una reducción de las emisiones de CO2 por consumo de energía de hasta el 55%, según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía. La nueva norma supone un primer esbozo de lo que será en España la vivienda del futuro.


